Lunes, 25 de enero de 2010

MonteCervantes, Ushuaia, Tierra del Fuego, Patagonia Argentina

Hola a todos:


Voy a relatar un poco la historia fueguina de este transporte de pasajeros de muy corta vida, el “Monte Cervantes”, ya que por estos días se cumplieron los 80 años de su varadura.

El “Monte Cervantes” era un crucero de 160m de eslora (largo), 19 m  de manga (ancho) que cumplía la travesía Buenos Aires, Puerto Madryn (Chubut), Punta Arenas (Chile), Ushuaia (Tierra del Fuego) volviendo a Buenos Aires. Podía transportar alrededor de 1200 pasajeros, desplazaba 13750 toneladas y desarrollaba una velocidad de 16 nudos. Era impulsado por 4 motores diésel de unos 2000 HP cada uno. Se podían observar 6 pisos, además de las bodegas, un crucero de turismo de clase única, confortable para la época, con 2  salones comedores, un salón social, un salón para fumadores, un bar, un salón de escritura, un salón de lectura, cubiertas para deportes, cubiertas y puentes para paseo.

Fue botado el 25 de agosto de 1927 por la empresa alemana Hamburg Sud, el 3 de enero de 1928 efectuó su viaje inaugural, por lo tanto, en 1930, año de su varadura, era un buque prácticamente nuevo.

El buque era operado por la empresa Delfinoy su capitán se llamaba Theodor Dreyer, capitán que murió junto con su buque. El capitán había nacido en Alemania en 1874, por lo tanto al día de la varadura contaba con 56 años. Ingresó en la compañía en 1899, es decir que llevaba 31 años de servicio, no era un advenedizo.

La empresa naviera contaba con experiencia en el transporte de pasajeros y poseía algunos barcos de características similares al “Monte Cervantes”, como el “Monte Sarmiento”, el “Monte Olivia”, el “Monte Rosas”, el “Monte Pascoal”.

El día 21 de enero de 1930 el “Monte Cervantes” ancla en la Bahía de Ushuaia, con 350 tripulantes y 1200 pasajeros, algunos de los cuales, a través de botes, llegaron a la ciudad para conocerla de cerca. El día 22 de enero de 1930, por la mañana también se organizaron excursiones hacia la ciudad y al mediodía comienza el regreso hacia la ciudad de Buenos Aires, aunque su recorrido no sería muy extenso, aquí nomás, muy cerca de la ciudad, en los Islotes Les Eclaireurs, dicen que por una mala maniobra, varó contra unas rocas sumergidas, dicen, que no estaban cartografiadas. La rozadura en las rocas abrió un rumbo importante en la quilla, provocando el acceso de agua, inundando las bodegas y los camarotes inferiores. La proa se levantó y el buque se inclinó bruscamente a babor (en el sentido de la marcha, el lado izquierdo). Ante el peligro de hundimiento, su capitán dio la orden de evacuar la embarcación en los 20 botes salvavidas que poseía. Esta situación fue bastante caótica, la varadura se produjo a la hora 12:45. Algunos botes salvavidas fueron remolcados por lanchas a motor hacia la ciudad, otros llegaron por sus propios medios a la costa, en cercanías de estancia Remolino, otros fueron rescatados por el Transporte Nacional “Vicente Fidel López” y otros barcos de la Armada que concurrieron en forma presurosa al llamado de auxilio.


En pocas horas, Ushuaia, que contaba con unos 800 habitantes y que no era la ciudad turística que es ahora y por lo tanto no poseía lugares de alojamiento, recibe a unos 1550 náufragos, número que duplicaba la población estable del Fin del Mundo. Un impacto social muy grande fue la que recibió la población de esos años y un acto de solidaridad tremendo para con los rescatados de las frías aguas del Canal Onachaga (Canal de Beagle). Las casas de familia, los edificios públicos, el comercio, la cárcel, galpones y todo espacio cubierto se transformó en alojamiento para los náufragos. No solo se generaron problemas de alojamiento, los víveres y el abrigo no alcanzaban para satisfacer a los sobrevivientes del crucero que prácticamente llegaron con lo puesto. Los presos de la cárcel donaron la mitad de sus raciones para alimentar a los recién llegados y los buques apostados en la Bahía de Ushuaia también bajaron los alimentos que se encontraban en sus bodegas.

El capitán Theodor Dreyer fue el único que se quedó en el barco y durante la bajamar del día 23 de enero de 1930 el “Monte Cervantes” dio vuelta campana, quedando visibles solamente sus hélices, como lo muestra la foto, y desapareciendo su capitán.

El 28 de enero de 1930 llegó a la Bahía de Ushuaia el buque de pasajeros, de la misma empresa, “Monte Sarmiento” para buscar y trasladar a Buenos Aires a los náufragos, ciudad a la que llegaron el día 2 de febrero de 1930.

Varios intentos hubo para lograr reflotar el “Monte Cervantes”, pero en 1954 algunos avisos de la Armada, “Guaraní”, “Chiriguano”, “Sanavirón” junto con el remolcador Saint Christopher y los buzos de la compañía Simonsini, lograron reflotarlo y cuando lo trasladaban hacia la ciudad de Ushuaia, habían recorrido menos de 1 milla náutica, en una mala maniobra y al cortarse algunos cables, el “Monte Cervantes” se parte en dos y se hunde definitivamente a unos 100 m de profundidad.
La Compañía de Simonsini quebró y dejó definitivamente el remolcador Saint Christopher como integrante definitivo del paisaje turístico de la Bahía de Ushuaia.


Les envío un abrazo
 

Tags: monte, Cervantes, Ushuaia, Tierra del Fuego, crucero, historia, Buenos Aires

Publicado por Cardi @ 2:17  | Efem?rides
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Comentarios
Publicado por Invitado
Jueves, 26 de enero de 2012 | 11:57

El Monte Sarmiento que vino en  busca de los pasajeros... está varado en las costas de Punta Remolino. Se sabe como sucedió este accidente?

Publicado por Esteban Albornoz
S?bado, 18 de mayo de 2013 | 14:15

MI abuelo participó en la reflotacióm del barco.